Una cosa complicada
A perdonar sólo se aprende en la vida cuando a nuestra vez hemos necesitado que nos perdonen mucho. Jacinto Benavente
Cuando apenas estamos aprendiendo a sumar, en la vida, como en la suma, cuesta comprender al principio cuando una operación está bien y cuando una acción está mal. Detestamos preguntar tanto, pero a duras penas, lo vamos entendiendo un poco mejor: dos números no conseguirán un buen resultado si uno falla. Es como en las personas, así, en la vida, desgraciadamente, los que fallamos somos personas que orgullosamente repudiamos aceptar un viaje por la vereda paralela a la nuestra: el consejo.
Cuesta montañas de orgullo en la vida rectificar algo malo que hayamos hecho y más aún cuesta el pedir perdón a la persona que se haya visto en el mismo apuro. ¿Quién tuvo la culpa?... hay que pedir perdón; es hora de pedir perdón a ti que me estás escuchando y no precisamente a mi, sino a ese al que miras creyendo que el tuvo la culpa en aquella pelea, a tu hermano o primo al que no puedes ver por una tonteria, a un vecino al que le pones mala cara porque crees que el también te la pone. A aquél que fue tu amigo y dejó de serlo por una mosca puñetera tan pequeña como la tontería que, como la mayoría de las diferencias que suelen originarse, provocó lo indeseable. Pide perdón a todo el que de verdad te importe porque sabes que algún día les importaste. Perdona al que nos ofende como también Alguien perdonará nuestros pecados y si ofendes, que sea únicamente a tus propios pecados capitales. Pide perdón porque cuando nos equivocamos metemos la pata hasta el fondo súbitamente, es decir, en un instante, pero sin embargo nos condena a estar muchísimo tiempo sin paz interior por deber disculpas y al mismo tiempos sabiendo que es complicadísimo nombrar esta palabra cuando tú eres el emisor.
Pero, !qué fácil es recibirlo de otra persona! !Qué ninfa que es esta palabra en el mundo de la música!, ¿cuántas canciones habrán sacado ya con titulos con la dichosa palabra y seguirán sacando?
Y yo a ti que me lees te pido perdón... por ser como soy.
Vengándose, uno iguala a su enemigo; perdonando, uno se muestra superior a él.
Francis Bacón
Enseñemos a perdonar; pero enseñemos también a no ofender. Sería más eficiente.
Autor desconocido





7 comentarios:
Difícil papeleta, David, la de tragarse el orgullo para saber pedir perdón, pero gratificante, si atisbamos que eso, como dice Bacon, nos engrandece. Bien por tus reflexiones, bien por no hablar de España...que hartura de futbol...
Saludos
Pues sí, no sólo nos engrandece simbólicamente, sino interiormente y eso pues sirve a su vez de experiencia para el futuro.
Del fútbol te aseguro que soy un poco pesado, pero también me harta hablar tanto...
De todos modos, enhorabuena a "la Roja" por los 210.000 euros que van a desembolsarles por cabeza...jeje.
Cuando lees algunas cosas no puedes dejar de darte por aludido, y por eso, porque he podido hacerte daño en algún momento,tb me gustaría pedirte perdón. A veces crees que eres el único que debe pedirlo, pero la otra persona comprende que no debe ser así, que tb ella debe decir lo siento, aunque le cueste y tenga que tragarse su orgullo. Además, los amigos de verdad son los que saben pedir perdón y recibirlo. Y pienso que tú eres uno de ellos.
Ok....mmm pero...ésto... quién eres? jeje.
Un saludo.
Ah, vale, como te dije charlando contigo: mira que hay personas malas en el mundo y va y pide perdón una de las buenas, jeje.
Un saludito...
La persona que pide perdón es porque es buena, y al pedirlo lo demuestra no le importa tragarse su orgullo, la que no lo es, nunca reconoce que ha ofendido.
Pero yo digo… no ofende el que quiere, sí el que puede, y no todos pueden, por su poco valor como persona.
Así es como se llega a conocer a personajes a los cuales tenías una buena opinión de ellos.
Besos
Muy cierto. A veces incluso gente que por sus acciones nos caían mal acaban cayéndonos bien por cosas así, pedir perdón, o el simple hecho de admitir que se está equivocando.
Un saludo, Loles.
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