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domingo, mayo 25, 2008



La guerra del amor




Carta de un guerrero





Si no regreso de la guerra que me dejen en el paraíso de vivir entre bombas que estallan en el corazón y lanzas de cupido. Que reniego de mi tierra si esa guerra me reserva una paz sin trinchera. Si no regreso, amigos, que me dejen la chapa de identificación al cuello para poder mostar al mundo que en este guerra no se muere. Que por tierra, mar y aire hayan medios para sobrevivir aunque algunos caigan en el intento. Que si hay sangre que sea por crear una guerra tan bella como es la descendencia. Que si hay bajas, que sean rachas pasajeras.
Si no regreso de la guerra, no echaré de menos nada, porque todo cuanto hice lo hice para llegar aquí, por el honor y el orgullo de los sentimientos. Que si ya la vida es una guerra que ataca por los cuatro vientos, ¿qué tragedia reside en el combate de miradas del amor? Y si soy un soldado, si no regreso de la guerra, gente mía, quiero ser sargento y capitán y coronel de sus besos, lo mismo que querría seguir aprendiendo aunque refuljan muchas chapas victoriosas en mi pecho descubierto. Que nuestra nación sea el infinito y nuestra bandera la manta que nos ampare. Nuestro himno que sea una apacible canción. Que no haya uniformes iguales si lo importante es aceptarse como de un mismo equipo. Que como un caza Boeing áereo hagamos acrobacias y esquivos. Que no anclemos barcos con cañones y tanques siempre alerta contra los que repudian nuestra fuerza. Que en la tierra seamos uno en las noches abiertas de humaredas de hogueras.
Si no regreso, !pero qué victoria más grande!.