La calle del silencio
No hay ruído más ensordecedor que el silencio donde los miedos recobran fuerza y dibujan en las paredes de la tristeza una nota musical ignorada. El silencio es la puerta más grande hacia el yo interior, nos evadimos del mundo si llama a nuestra puerta. Quizá por ello a mucha gente le disgusta. La gente oye en él susurros del abismo, voces de otra parte y risas flotantes de tiempos desconocidos cuando seguramente no exista nada, sólo son okupas de la mente. Se escuchan ruídos cotidianos que no quieren irse a dormir sin antes darnos las buenas noches, nos invita a levantarnos para segurarnos que no se ha caído algo o no hay alguien por el lugar. No es lo mismo que la soledad el silencio, hay gente solitaria rodeada de mucho ruídos, voces y, por tanto, personas y al mismo tiempo hay muchos silencios que no vienen solos pues bombardean a diestro y siniestro la paz y la tranquilidad del ser humano. Pero ambos inquietan, unas veces se desean; es necesaria la soledad para reflexionar, otras, es una pesadilla, sentirse aislado lo corrobora. El silencio, sin embargo, es necesario para una lectura placentera que nos permita disfrutar solos en la solitaria habitación o para gritar al mundo lo que no queremos o desdeñamos. El silencio, antesala de la escena donde dos enamorados se dicen te quiero , es el estallido de gargantas mudas, la boca abierta como una calle que no dice nada pero que permite decirlo todo. Es la biblioteca número 1 del letargo nocturno. El terror de la sordera, el non grato de una discoteca, el atentado contra las citas célebres de los sabios escritores. Silencio en la madrugá de Sevilla. El silencio es necesario para vivir, y es, al mismo tiempo, la llave de arranque del motor que lleva a la muerte.





2 comentarios:
Bueno, muy bueno David. Como siempre vuelcas tus sentimientos en tus escritos, y tu mundo interior, tu verdad, y eso siempre transmite, a quién quiera escuchar, claro. Mis felicitaciones más sinceras.
A mi también me gusta el silencio.
Muchas gracias, maestro. También a mi me gustó tu último post sobre lo bonito que es ver la vida desde los ojos de Pau Gasol...y no precisamente por los campos verdes y demás, jejeje, aunque también.
Un saludo.
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