Eres el visitante número...

sábado, mayo 17, 2008


Tiempos de dopaje

Cuando a una madre le dicen o se entera y presencia que un hijo anda saliendo con las drogas qué pena más grande debe tener esa persona. Seguramente viene a ser que el drogadicto es un desgraciado de la vida que ha llegado ahí por las malas amistades y llega un momento que dentro de sus intenciones está, aunque casi apagada, la idea de salir del vicio. Muchos caen en el intento, otros los consiguen, pero el camino es durísimo. Pero si dentro de una persona descuidada, poco aseada y carente casi de educación esto ocurre hay gente que no se extraña sobremanera.
Me viene a la mente de forma súbita, un recuerdo entre el sudor pegajoso en el cuerpo en pleno mes de julio haciéndole cosquillas al de agosto para pasarle el relevo ardiendo con el ventilador vigilando a la izquierda, al centro y a la derecha (que no hablo de política, pillines) del salón mientras yo tumbado en el sofá con mi padre en una silla que está cerca de la televisión nos comemos la programación: es el Tour de Francia, pero no un Tour cualquiera, no, sino el del navarro Miguel Induráin, casi nada, con los comentarios del gran Pedro González, fallecido ya hace bastantes años. Aquellas calurosas tardes del verano que enganchaban a muchísima gente en España ansiosas de ver espectáculo puro con las calles a rebozar de gente que animaba a unos rayos fugaces que les cruzaban la vista mientras los demás nos solidarizábamos con los ciclistas pobrecitos ellos que si nosotros estábamos sufriendo estas calores con el fresquito revoloteándonos las orejas, cómo deberían estar ellos...
Tendría yo unos 9 años cuando ganó su primer Tour, fue él quien nos enganchó a esto de la bicicleta, como Alonso hace lo propio hoy día en la F1 con los españoles. Me parecía increíble la fuerza de este ciclista. Pero aquello era distinto al deporte del motor pues la naturaleza estaba de por medio, esas condiciones medioambientales que a veces nos ponían los vellos como escarpias, siempre atentos hasta en las etapas llanas que ganaba "il bello" Cipollini o el tetuón Erik Zabel de ver si se encontraba en la téte de la course. Además Miguel, por su forma de ser tranquila, pavisosa, amable, humilde, siempre quedaba más grande. Solía dejar ganar etapas a compañeros de escapada (él no se escapaba, le subían solo las piernas) que podría lucharlas al sprint sólo porque se conformaba con seguir con el maillot amarillo, no atacaba apenas, (y yo pienso que
era más porque él no quería hacer daño a nadie ni pecar de avaricioso o ambicioso que por cansancio) sentadito se subía los puertos como el que tranquilamente se come un paquete de pipas. Sacó de quicio incluso al tío más nervioso e insistente, al mejor que he visto en mi vida subiendo un puerto: Marco Pantani (Q.E.P.D) Batió registros de records de la hora, ganó mundiales tanto en ruta como en contrarreloj. Tenía el tio una caravana de feria llena de peluches del león que daban a los que diariamente se alzaban con el maillot amarillo. Era especial. Yo no he conocido a todos los deportistas que han existido en España, pero sin ser mi deporte preferido, creo, sin necesidad de documentarme al máximo, que justamente Miguel es el mejor deportista español de todos los tiempos. Además, pensándolo friamente, es durísimo este deporte porque dudo que Alonso o Gasol (al que también admiro) sufra lo que sufren los ciclistas. El día que Induráin dio ese comunicado en el que nos decía adios y gracias, me emocioné. Es más, la primera vez lo vería en Tv pero al día siguiente, al leerlo en el periódico, recuerdo incluso el momento a la perfección, y me pregunte: ¿quién sería el listo ahora que con la bandera roja y gualda a cuestas nos representara en la élite del ciclismo?
Ahora bien, ¿qué ha pasado con el ciclismo? El dopaje ha empañado la figura de muchos deportistas, ya no sólo ciclistas, pero aquí es que se ha generalizado y salen dopados como gente de un supermercado. Es increíble pensar que Bjarne Rijs estaba dopado mientras se codeaba con nuestro Miguelón con ese inconfundible maillot de campeón nacional danés en la espalda que casi siempre ganaba. O más increíble pensar que detrás de esa cara de buena persona, un gran escalador que se quedó a medio camino de triunfar como es Roberto Heras, pudiese estarlo. Y qué me dicen de Jan Ullrich, siempre implicado en escándalos de este tema. Estamos hablando del rival de los rivales, de una de las moscas puñeteras tanto de Induráin como del grandísimo Lance Armstrong. Sospechas hacia el propio Lance, rumores (ignoro si confirmados) de que si las muertes del "Chava" Jiménez o "il pirata" Marco Pantani tenían relación con drogas y otros casos de dopados todos sancionados. Incluso de Miguel se ha llegado a sospechar por ahí, pero quiero pensar que no, entre otras cosas porque a ningun dopado creo que le dé el pedazo de pájara que le dio subiendo y sufriendo uno de los puertos especiales del Tour, Les Arcs, para así difuminar completamente la ilusión de
vencer su 6º Tour consecutivo. Soy de los que piensan que cuando el río suena agua lleva, aunque el periodismo de este país deje mucho que desear, pero sean o no dopados, mi repulsa total va hacia el dopaje en el deporte. El deporte es eso, deporte, salud, sin nada de por medio, si la competición exige mejores marcas, que sea la naturaleza la que se encargue de alterarlas, pero no la distorsión de un anabolizante. Que las cuestas de la vida se suben con el oxígeno puro que nos dan las horas de entrenamientos, con la fuerza de las piernas que son las mismas que debieran darle una patada a estas drogas. Además, este deporte es quizá el mejor para decir que, como dicen esos insistentes anuncios de la Dirección General de Tráfico en la radio, lo importante es llegar más que ganar, porque vencer sólo lo hace uno, pero llegar llegan pocos después de 21 etapas casi diarias de más de 200 km la mayoría.Y si esto es un repecho o un puerto de 4ª categoría, que se llegue ya a la cima que el ciclismo está en horas bajas, que el Giro de Italia está disputándose y las televisiones desdeñan este gran acontecimiento. El mismo que tiene el Mortirolo. El mismo que Miguel ganó en dos ocasiones. El que tele 5 televisaba cuando todo esto era dinero para sus arcas y limpieza para los nombres de los ciclistas.
A mí también se me han quitado muchas ganas de ver ciclismo, antes incluso salía algo con la bicicleta.
A veces me pregunto qué les dirán estos ciclistas sancionados (supuestamente sanos, aseados, educados,...) a sus padres, amigos y gente cercana cuando ellos les pregunten si de verdad se han dopado.



A propósito de José María Requena II


Que José María Requena, gran escritor de Carmona ya fallecido, debiera ser un claro instructor literario para muchos nóveles es incuestionable. Pero en este post quería, de alguna manera, animar a leer a aquellos carmonenses que un día tuvieron, por circunstancias de la vida, que emigran a la tierra del maestro Antoni Gaudí, esto es, a Reus, Barcelona o Cataluña en general.
Por eso, Loles, yo que tengo constancia de que eres seguidora de este blog y eres un claro ejemplo de emigración a esta tierra, te lo recomiendo. El enlace que pongo abajo es el que digo.
Ya de paso, animar a todo el lector de este blog a indagar y conocer lo que Requena era capaz de plasmar en un simple rectángulo de celulosa. !Cuánta grandeza escrita en un simple papel!

http://www.josemariarequena.com/otrostextos/el_alma_requena_7.htm#alma_7

viernes, mayo 09, 2008



El valor de la Amistad


Reflexionando como a veces hacemos las personas, he llegado a la conclusión de que los valores que posee el ser humano pueden llegar a ser virtudes, pero también defectos, o virtudes como un arma de doble filo; intento sacar el porqué de algo tan importante y bonito para nosotros puede llegar a ser triste de manera de aflija nuestro estado de ánimo considerablemente. A veces no hay ni solución, otras, el tiempo, ese aspirador que siempre está enchufado al ladrón de la vida, se encarga de absorber su nefasta devastación contra la limpieza de la mente. Cuando este valor se monta en el coche de la constancia, el recorrido será más agradable pudiendo disfrutar hasta del paisaje, respetando uno cuando conduce el otro y viceversa. Es un camino largo, puede que finito, lleno de baches, resaltos y condiciones desfavorables y a veces ni el motor de ese automóvil es suficiente para escalar los puertos de montaña desproporcionados a lo llano de lo que se acostumbra uno a ver. Si fuera infinito... !bendita ruta la vivida! pues se llegó a la muerte empachado de la complicidad de dos personas que se admiran venerando frente al trono de la Diosa llamada Amistad. A veces se parte de 0, se regresa al origen con otras condiciones medioambientales, otras reparaciones en el asfalto y alrededores, otras vistas que antes no se vieron y ahora deleitan o desagradan. Hay veces en que para llegar a venerar a la Diosa, puede pasar que el auto nos deje tirados en la carretera y alguno se baje cabizabajo u orgulloso de que con las piernas se va a otro sitio... o con su propio coche. Veces en que el camino nos encierra con señales que obstruyen nuestro paso, en que no se es libre si no se encuentra la Amistad, o si un día se perdió por alguna vereda colindante a su altísima estancia. Igual que hay amores que matan, también puede haber amistades como tales, cual si un accidente disipara la ilusión de poder seguir visitándo a la dichosa ninfa.
Todos nos hemos sentido conductor y acompañante alguna vez en este viaje y seguiremos sintiéndonos igual... !que no sea por falta de coches! porque la gente va y viene como los insectos por el aire y las hormigas por el suelo, como los peces por el agua; la gente sigue su curso por las incorporaciones a la autovía de la risa y secretos, del abrazo y manos estrechadas, del llanto y comprensión, de tantas cosas que merecen la pena.
Es triste perder algun amigo pero más bonito es poder volver a recuperarlo.

martes, abril 22, 2008



La Tierra que llora
Recordar en planeta en que vivimos, es recordarnos a nosotros, a nuestros antepasados y a las consecuencias de las circunstancias que a lo largo de la historia de la vida se han ido dando. Las industrias contaminantes, los vertidos de basura a los mares, el humo de tanto y tanto medio de transporte son algunas de las puñaladas traperas que les hemos transferido a este bello lugar llamado La Tierra y no es ahora cuando se pone de manifiesto, es cosa de siempre, no hay punto de inflexión en ésto, si desdeñamos que las emisiones de CO2 son nefastas para la atmósfera, mal vamos; si al menos hubiese un protocolo, un manifiesto que al menos obligara a paliar de alguna forma, mediante duros castigos si se omite dicha ley, el impacto medioambiental.
Hoy, día 22 de abril, se celebra el Día mundial de la Tierra, y es un día que debiera servir para reflexionar en qué situación estamos. No quiero ver como nuestras próximas generaciones lo pasan canutas para sobrevivir ni ser tan cruel para decir orgullosamente y egoístamente que el hecho de que no vayamos a estar en ella nos convierte en pasotas del tema...
No quiero que los pájaros emigren buscando una vida mejor que no exista, o que beban de un charco (lago reducido a este paso...) que esté contaminado, no quiero que haya restricciones de agua en ninguna parte, ni deseo más humos de los que ya tenemos. No quiero ver cómo arden las hectáreas de los bosques, ni cómo la tierra se convierte en porciones de sequedad. No deseo ver peces flotando en los mares (dureza a los petroleros que no cumplan las normas de seguridad) Si algo se altera, nos alteramos todos. Los humanos sólo somos un grano de arena en este desierto llamado globo terráqueo. Y si buscan a Dios como culpable de estos males... qué poco desarrollado estaría aún el cerebro del ser humano. Solo pido, en este humilde blog, un poco de cordura, que lo que estamos viendo todos en vivo o en los telediarios a diario, pronto se convertirá en frecuente y trágico para todos y no para unos cuantos. Que la vida siga su curso...pero que nosotros tengamos poco que ver en sus cambios.

miércoles, abril 16, 2008



A los padres


Cuando esa cosa abre los ojos, tan presurosos ellos a ver la vida del color que aún no conoce la razón, ahí está enfrente, con una sonrisa inmensa aguarda emocionado cualquier gesto, cualquier pucherito que haga su niño pequeño. Es una cosa pequeña que busca jugar con el aire y desafía a la gravedad mediante pasos fracasados. Enfrente él, su padre, que lo coge en brazos con miedo y delicadeza, el hombre de la lágrima invisible que ahora casi llora cataratas de agua cristalina cuando ve a su niño mover esos brazos, esas piernecitas que se cruzan, esos ojos que abiertos van a parar, poco a poco y velózmente, a la casa del sueño. El mismo que sufre los llantos desconsolados que su pequeño fabrica en la fábrica de los sentimientos de la empresa llamada noche. Sin tener uso de la razón aún, !cuánta razón hay en el llanto de un pequeño, cuánta levedad en la delicadeza de un bebé! Y su padre ahí, privándose de escapadas con amigos para estar con su hermoso muñeco que cobró vida del vientre de mamá. Cambiando pañales hasta con gusto, dándole el bibi meciéndolo en sus brazos de algodón, aguardando la nota perfecta de sus flatos, cantándole una nana de callos hermosos, bromeando con sus quejas y miradas, con sus mofletes globo que a punto de reventar están, acariciándolo con la yema de uno de sus dedos. Sacándolo al parque en un día de sol llamado primavera. Besando ese pequeño puño que se cierra y se abre como si unas castañuelas tocase. Está su padre cuidándolo, el que aprendió que en esta vida todo se aprende. Está y seguirá, en la noche silenciosa, hoy que duerme y no se despierta en la profundidad de las horas, ese padre ahí, en la cama vacía, pero tan llena ahora de fuerzas y ánimos que le brotan tras el túnel oscuro de su cabeza de la luz donde surge el futuro.
Él, hoy que se acuerda de su madre que ya no está.

sábado, abril 12, 2008



Un vistazo a la feria


Ahí al fondo de la caseta, sentado con el tronco muy erguido y vestido con traje fino de chaqueta y una clara camisa abierta está un sevillano y con él, en su mano, la copa de fino, rodeado de tanta jarra de rebujito y tapas de pepitos de filetes y una bandeja de ibéricos. Predispuesto a bailar, baila más bien poco, pero hace el intento y acaba por amagar, sin embargo, él es el primero para dar palmas al compás de las sevillanas que retumban la caseta y nos recuerda que en las casetas colindantes también tienen su chiringuito montado. Taconea al mismo tiempo que dá palmas, si puede ser, con un cigarrito en la boca mientras observa embelesado el baile celestial, artístico que por parejas dos mujeres ataviadas de trajes de flamenca ajustados ofrecen al que vive la feria a su vera. La madre se olvida del niño por ratos, los abuelos viven como una segunda infancia, más de un rostro se muestra colorao, los excesos predominan, la gente que no cabe, el portero de la caseta hasta arriba de todo, la televisión local preguntando siempre lo mismo...


Esto es la feria dentro de una caseta, señores, (los que hayamos podido vivir algo de ella sin tener caseta) donde el humor, la comida, la bebida, el arte del baile... todo esto resume lo que es una semana que no puede pasar desapercibida para el visitante pero tampoco que sea de los visitantes (como dijo una vez el alcalde Monteseirín). En la calle los coches de caballos, la calle del infierno y sus cacharritos donde la ilusión brota de la cabeza de los niños y la desilusión de los bolsillos de los padres, los tenderetes de los extranjeros que nos venden las famosas gafas de marca que o están dobladas o se ven borrosas. Los bingos, los dardos y demás juegos. Las luces, el olor a gofre calentito, el de las heces de los caballos...(puf) A todo esto ha quedado reducida la feria, cuando la original, queridos bloggeros, era una feria de ganado. Y si podéis conocer la feria, os la recomiendo, que la semana que entra hay que trabajar y no es feria...


Sed buenos.

lunes, abril 07, 2008


La calle del silencio

No hay ruído más ensordecedor que el silencio donde los miedos recobran fuerza y dibujan en las paredes de la tristeza una nota musical ignorada. El silencio es la puerta más grande hacia el yo interior, nos evadimos del mundo si llama a nuestra puerta. Quizá por ello a mucha gente le disgusta. La gente oye en él susurros del abismo, voces de otra parte y risas flotantes de tiempos desconocidos cuando seguramente no exista nada, sólo son okupas de la mente. Se escuchan ruídos cotidianos que no quieren irse a dormir sin antes darnos las buenas noches, nos invita a levantarnos para segurarnos que no se ha caído algo o no hay alguien por el lugar. No es lo mismo que la soledad el silencio, hay gente solitaria rodeada de mucho ruídos, voces y, por tanto, personas y al mismo tiempo hay muchos silencios que no vienen solos pues bombardean a diestro y siniestro la paz y la tranquilidad del ser humano. Pero ambos inquietan, unas veces se desean; es necesaria la soledad para reflexionar, otras, es una pesadilla, sentirse aislado lo corrobora. El silencio, sin embargo, es necesario para una lectura placentera que nos permita disfrutar solos en la solitaria habitación o para gritar al mundo lo que no queremos o desdeñamos. El silencio, antesala de la escena donde dos enamorados se dicen te quiero , es el estallido de gargantas mudas, la boca abierta como una calle que no dice nada pero que permite decirlo todo. Es la biblioteca número 1 del letargo nocturno. El terror de la sordera, el non grato de una discoteca, el atentado contra las citas célebres de los sabios escritores. Silencio en la madrugá de Sevilla. El silencio es necesario para vivir, y es, al mismo tiempo, la llave de arranque del motor que lleva a la muerte.

lunes, marzo 17, 2008



Si el torero fuese el toro...


Como si hubiese sido el legendario matador Manolete el que cayera en el albero de la plaza taurina de Linares, Jaen, el que cae ahora, como casi siempre, es ese animal furioso llorón y cornigacho que echaba humo enardecido por su nariz en los prolegómenos de la lucha a muerte entre el toro y su lidiador y sangre por todo su capa azabache en el desaliento de la corrida. Sangre que dá que pensar porque si esta España en la que vivimos decide mantener la fiesta nacional más viva de lo que es, es triste, porque donde se matan animales de forma cruel, vil y desmesurada nada es bienvenido. Y que no me vengan con que la caza mayor o menor es lo mismo, porque ni dependemos en la pirámide alimenticia de la carne del toro, ni a otros animales les hacen morir previamente haciéndole juegos, mofándose de su furia y clavándole estacas que lo hacen delirar antes de cerrar totalmente esos ojos cristalinos que buscaban ya débiles la misma puerta por la que entró en el ruedo.
Y si a España se la identifica con el símbolo del toro, pues es más grave, porque los toros no somos nosotros, y de toreros tenemos poco; un torero, para mí, es aquél que da capotazos a los problemas del día, el que se enfrenta cara a cara a la muerte a la ganadería de las enfermedades, el que le dá una estocada a lo que no queremos ser o tener. El que le echa dos cojones a la vida y no a un toro. El que recibe una pañolada blanca de su familia y de sus amigos, el que vive sin matar y muere sin ser matado. El que no le pone barreras ni burladero a la gente que quiere ni a las propuestas complicadas.
Hoy puede que Manolete estuviese aún vivo, Juan Belmonte habría vivido más, Paquirri quizá también estaría entre nosotros. Pero bueno, son unos valientes, unos toreros, unos héroes...¿de qué? ¿No sería mejor una marcha fúnebre en las plazas de toros antes de melodiar notas de pasodobles alegres?
Mejor sentar cátedra en este asunto y esperar salir por la puerta grande de la vida.

domingo, marzo 02, 2008



Por los clavos de Cristo


Adivinar su triste fragancia, el aroma de los tiempos donde el cuerpo dio paso al espíritu, el incienso del alto monte donde tanto dolor lo desciende a lo bajo. Adivinar las notas que dan vida al culto por la muerte de un Dios. Comprender su vida, hacerla nuestra. Cargar la cruz de nuestros problemas durante 9 días concentrados de lo que dura un año. Pasar del dolor a la resurrección en un santiamén. La promesa bajo la túnica sagrada del nazareno descalzo, el arrastre de sus pies, los ojos salpicados. El baile de la llama de su cirio pascual encendido recordando el camino que desemboca en Él. La oración que se multiplica, el silencio omnipresente que calla incluso a los más osados. Y en el fondo, allí en el semi-abierto balcón de forja sangra la garganta una pasional saeta y no es precisamente la calidad de la saeta lo que adquiere protagonismo, sino la belleza de cantarla, de ofrecerse al Señor y a la Virgen María, de ponerse a sus pies mientras el viento haga llevar susurros de neblina de agua bendita a los oidos de las sagradas imágenes que parece que escuchan. Incluso un callo es bonito en una saeta, una voz fea para el cantar embellece cualquier noche de la Semana Grande católica. Lo que importa es su significado, su mensaje, lanzarse a nuestro redentor como el que se lanza al río Jordán en busca de un bautismo particular. Es, al fin y al cabo, pedir cita con nuestro Dios para conversar cara a cara con Él por medio de un canto plagado de quejidos, piropos, ofrendas y promesas. Es tocar la gloria sin subir a ella. Un privilegio de algunos, una gran satisfacción ante tanto martirio que les dibuja la media luna de la palma que atavían los barrotes. El llamador deshace este vapor para anunciar que los costales piden dar un paseo a su Virgen de los Dolores y al terciopelo bordado con oros ante el tacto entregado de sus discípulos callejeros. La llamada que toca el cielo; cornetas, trompetas, timbales, cajas, trombones, clarinetes, tubas,obóe... todos ponen música a la vida de Jesús hecho hombre. Aquí nadie va disfrazado. El escaparate de colores que se alterna durante toda la Semana Santa va dando a parar al negro que todo lo ocupa, el mismo que prohibe música pues caído pasean a Jesús. Ante tanta tristeza resucitó al tercer día, no obstante, subiría a donde hoy ofrece al mundo su amparo (no nos engañemos, la inmensa mayoría de los males de esta vida los causa el hombre) y nos envió con sus albas alas el áureo de su omnipotente protección.
Que empieze la Semana Santa, que las calles quieren ver a sus estrellas, que pase ya la cruz de guía la vuelta de la esquina, que baile la procesión, que le lancen pétalos de rosas,que se escuche el esparto prolongar el andar, que le digan guapa a la Virgen y olé a la pasión de los costaleros y que se admiren a los penitentes emocionados.
Bienvenida sea la vida de Dios y todo su triste esplendor hermoso. Amén.

domingo, febrero 24, 2008



Un lunar en la democracia


Ya están aquí de nuevo las elecciones generales junto a las autonómicas y en estos tiempos de propaganda política reflexiono sobre qué es verdaderamente la política. Me vienen muchas ideas, posibilidades, hipótesis derivadas de las contiendas entre partidos y no termino de entender la verdadera meta de la rivalidad entre colectivos. No sé si el objetivo en el que se sustenta el poder legislativo y sus oposiciones es el de ayudar al resto del país a aliviar los problemas del día a día y a mejorarlos o sin embargo la meta pasa a ser a ver quién gana cada 4 años para su propio disfrute y alarde. Desde que el conservador Antonio Cánovas del Castillo instaurara hace más de un siglo el sistema político de turno del poder de la Restauración, las cosas van de mal en peor. Además si después de todo lo que estoy diciendo no convenzo a nadie: ¿por qué no se fusionan los partidos cuando lo que está en juego es el bien del país al que llaman a gritos en tiempos electorales? ¿por qué PP, PSOE, IU y demás no se alían pensando en el bien de sus ciudadanos? ¿Por qué, sabiendo que dentro de un partido hay infinidad de mentalidades diferentes, incluso más tendentes a la ideología contraria al partido al que pertenezca no cogen los partidos y se trituran y se hacen una bola de masa para que sean uno?, ¿por qué no, aunque no feliciten al gobierno cuando operan bien, al menos no achaquen falsos y descarados errores dentro de ese mismo operativo que aparentemente bien se ha solucionado?. ¿Por qué cuando Zapatero llama a Rajoy para hablar a la Moncloa los problemas de su querida nación de 9 veces sólo acude a 3?, ¿hay algo más importante en el PP siendo opositor que dialogar con el propio presidente al que le puede decir a la cara lo que piensa de su gobierno y sus fallos? Por eso, lo digo y reitero, esto es más un partido de fútbol; aquí juegan varios equipos y, como en el balompié hay gente que a la que no le gusta este deporte. El gran problema es que el esférico en este partido somos nosotros, los ciudadanos de a pie, los que sufrimos las consencuencias de la nefasta economía (sea con el PP, sea con el PSOE) los que buscamos viviendas baratas, los que se conforman con cobrar un mísero sueldo del paro porque tampoco hay trabajo o el que hay está muy reservado, los que soportamos historias dentro de la gravedad de los atentados, o dentro de la gravedad de pérdidas de militares. Nosotros somos el balón en este partido de la vida y eso, amigos, es grave, porque nos dan patadas por donde quieren...

jueves, febrero 14, 2008


La flecha esquiva de San Valentín

Cuando para muchos este día es un día hermoso y lleno de sentimientos agradables por lo que conlleva, en honor a San Valentín, para otros es un día cargado de malos recuerdos, días fatídicos, insulsos y de los que marcan. Ese es mi caso, por desgracia, y aunque no fuera el protagonista el tipo de amor que se juran las parejas, era otro sentimiento no menos férreo hacia aquél hombre que nos dio de todo a mi y al resto de mi familia y se nos fue, hace hoy 6 años, mucho antes de lo normal: mi padre.

No quiero hablar más del tema, sirva de recuerdo en memoria de su persona, porque aunque entre los nuestros no lo hablemos